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sábado, 11 de agosto de 2012

Venezuela, 1924 Teresa de la Parra habla sobre su más reciente obra Ifigenia


  Imagen: Versión Maria Eugenia Parra 


“La crisis por la que atraviesan las mujeres no se cura predicando la sumisión”


A mediados de este año la joven escritora venezolana Teresa de la Parra publicó Ifigenia. La novela busca resaltar la figura de la mujer que trata de luchar en contra del machismo y el tradicionalismo en el siglo XX.

Teresa de la Parra, quien desde 1923 vive en Francia, destacó aspectos importantes de su más reciente obra:
 -Uno de los aspectos más interesantes de lanovela es la lucha entre las ideas tradicionales
y la necesidad de modernización ¿Su crianza fue importante para plantear esta dicotomía?

-Tanto mi madre como mi abuela pertenecían por su mentalidad y sus costumbres a los restos de la vieja sociedad colonial de Caracas. Por lo tanto mi segunda infancia y mi adolescencia se deslizaron en un ambiente católico y severo. En Caracas me puse por primera vez en contacto con el mundo y la sociedad. Observé el conflicto continuo que existía entre la nueva mentalidad de mujeres jóvenes despiertas al modernismo por los viajes y las lecturas, y la vida real que llevaban, encadenadas por prejuicios y costumbres de otra época. Sólo en deseo, por la independencia de vida y de ideas, hasta que llegaba el matrimonio que las hacía renunciar y las entregaba a la sumisión acabando por convertirlas a las viejas ideas gracias a la maternidad. Este continuo conflicto femenino con su final de renunciamiento me inspiró la idea de mi primera novela Ifigenia.

¿Piensa ud. que su novela fue mal recibida en ciertos sectores de la sociedad, y eso influyó en su actual exilio?

La crítica que encierra contra los hombres y ciertos prejuicios hizo que en mi país la recibieran con algún mal humor. Algunos círculos ultracatólicos de Venezuela y Colombia creyeron ver en ella un peligro para las niñas jóvenes que la celebraban al verse retratadas en la heroína con sus aspiraciones y sus cadenas. La novela fue atacada y defendida con gran exaltación en diversas polémicas, cosa que contribuyó a su difusión.

¿Ud. se considera una feminista?

Mi feminismo es moderado, La crisis por la que atraviesan hoy las mujeres no se cura predicando la sumisión. La vida actual no respeta puertas cerradas. Para que la mujer sea fuerte, sana y verdaderamente limpia de hipocresía, no se la debe sojuzgar frente a la nueva vida, al contrario, debe ser libre ante sí misma, consciente de los peligros y de las responsabilidades, útil a la sociedad, aunque no sea madre de familia, e independiente pecuniariamente por su trabajo y su colaboración junto al hombre. París

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