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viernes, 10 de marzo de 2017

Testamento de Teresa de la Parra, editado por Hector Perez Marchelli.


  

24 marzo 1936. El notario Pla de Madrid se presentó en el apartamento sexto de la casa 18, en la Avenida de Pablo Iglesias para registrar el testamento de Teresa de la Parra Sanojo. Soltera, escritora, vecina de Paris, en el Boulevard de la Saussaye 1, Neuilly-sur-Seine, y con residencia accidental en Madrid, presentó pasaporte Nº 3068, expedido en Paris, 24 junio 1929. Manifestó encontrarse en buen estado de salud y deseaba otorgar testamento abierto:  Soy de nacionalidad venezolana, natural de Caracas, hija de don Rafael de la Parra, difunto y de doña Isabel Sanojo de Parra. Dejo a voluntad de mi madre y mi hermana doña Maria Parra [de Bunimovitch] todo lo concerniente a entierro, funeral y sufragios. Dispongo que ante todo se paguen mis deudas, especialmente la que tengo contraída con la señorita Lydia Cabrera, por la suma de Bs. 17000, proveniente de cantidades que recibí de ella con anterioridad según consta de recibo. Dicha deuda será satisfecha con la hipoteca que tengo a mi favor sobre una casa perteneciente a la sucesión Eraso según consta de los documentos que se hallan entre mis papeles. Recomiendo a mi madre y hermana entreguen a Lydia Cabrera los libros pertenecientes a Gonzalo Zaldumbide que se encuentran en la casa de mi hermana María, en Surennes, Francia, otros en la casa de mi hermana Isabel y otros dispersos en mi biblioteca. El inventario de ellos se encuentra entre mis papeles por lo que será fácil reunirlos y distinguirlos. Ruego se entregue con toda escrupulosidad a la sucesión de la señora Emilia Ybarra de Barrios Parejo, los bienes que vengo usufructuando. No me refiero naturalmente a los muebles destruidos por el uso y el tiempo sino a los inmuebles, objetos y joyas recibidos según inventario. Algunas joyas fueron transformadas por mí como consta en detalle en los inventarios que se encontrarán entre mis papeles. Si la sucesión de la señora Barrios Parejo estuviera dispuesta a vender a mi hermana Isabel los objetos de plata y otros que se encuentran en su poder sería para mí una satisfacción la continuidad de los mismos en mi hermana. Es mi voluntad establecer los siguientes legados: a mi madre doña Isabel Sanojo, un alfiler de amatista rodeado de perlas que me regaló la señora de Barrios Parejo. A mi hermana Elia Parra [Sanojo] de Salas una sortija de amatistas rodeada de perlas, también regalo que me hizo la señora de Barrios Parejo, deseando que a la muerte de mi hermana pase esta sortija a su hija, Maria Isabel Salas [Parra]. A mi cuñada Maria Parra [Salas] de Parra Sanojo un medallón de ónix negro y brillantes con cadena de perlas imitación, en agradecimiento por el interés que ha demostrado en la administración de mis bienes. A la señorita Lydia Cabrera, la sortija con cabuchón de esmeralda que llevo siempre puesta y como recuerdo personal mío y una pinza de brillantes, un collar de amatistas antiguo y un alfiler grande con piedras agua marina y zafiros blancos. El resto de sus joyas, cuyo inventario se encontrará entre mis papeles, deseo que se hagan tres lotes de valor aproximadamente igual que se sortearán y repartirán entre mis hermanas Isabel, Elia y María, rogando que de mutuo acuerdo escojan una de ellas y se la entreguen en mi nombre a mi cuñada la señora Luisa Amalia Penzini de Parra. A mi hermana doña Isabel Parra de Lanser los muebles, objetos y libros que se encuentran en la habitación que ocupé en su casa del Boulevard de la Saussaye, Neuilly-sur-Seine, rogándole que de acuerdo con Lydia Cabrera entregue a esta los libros que a la misma puedan interesarle especialmente los relacionados con la colección americanista. A mi hermana María, la propiedad literaria de las obras de que soy autora ya que deseo contribuir a la educación de los niños Parra Penizini y Bunimovitch Parra. En el remanente de todos mis bienes, derechos y acciones, instituyo por mi heredera universal en pleno dominio a mi hermana doña María Parra de Bunimovitch, sin perjuicio de la cantidad que como legítima materna atribuye la legislación venezolana a mi madre doña Isabel Sanojo a quien ruego acepte su porción legitimaria solamente en usufructo a fin de que a su fallecimiento se consolide el pleno dominio en mi hermana doña María a quien a tal efecto designo como nudo propietaria. Recomiendo muy especialmente a mi madre y hermana doña María que atiendan en lo posible y en la medida de sus medios a mi hermano Miguel deseando continúen pasándole la pensión mensual en la misma forma que ella lo viene realizando a fin de que no le falte esta ayuda para la educación de sus hijos siendo también mi deseo que al hacer aquella efectiva las cantidades por su sucesión les corresponda, empleen la cantidad que juzguen oportuno y a su libre discreción en algún negocio en el que se asocie mi hermano Miguel. También recomienda a su hermano Luis, no abandone y vele siempre por su hermano Miguel y no tome en consideración que no se le instituye legatario o heredero pues ello no es debido a su falta de cariño hacia él sino su consideración a su estimable situación económica, pero es mi voluntad que mi hermano Luis escoja como recuerdo mío una obra de mi biblioteca. Es mi voluntad que en pago o en parte de pago de cuanto pueda corresponder a mi madre se adjudique a ella la hipoteca a mi favor sobre cuatro acciones del Banco de Venezuela depositadas en el Banco Caracas, ascendente a unos Bs. 18000, cuyos comprobantes se encuentran en Neuilly-sur-Seine, en la casa de mi hermana la señora Lanser, así como las acciones y valores franceses que se encuentran depositados en el Comptoir d’ Escompte de Paris, agencia de la Avenida Mac-Mahon. Es asimismo mi voluntad que en pago o en parte de pago de cuanto corresponda a mi hermana María se le adjudiquen 30 letras por un valor aproximado de 700000 francos franceses los cuales se encuentran firmadas a mi favor por el señor Alfredo Lanser por sumas que este le adeuda como también el derecho a cobrar los intereses devengados por las cantidades que estas letras representan desde la fecha en que hubiesen dejado satisfacerse. Dichas letras se encuentran depositadas en casa del señor J. Bandelac. Igualmente se hará pago a su hermana María con cualquier suma y acciones que se hallen depositadas a mi nombre en la casa J. Bandelac y Compañía y con 140000 francos franceses que le pertenecen en la Compañía Cima de la que es propietario, socio o accionista su cuñado el señor Alfredo Lanser, según consta del contrato firmado por este que al efecto presentará su dicha hermana Maria de Bunimovitch. Nombro albacea, representante a todos efectos de mi herencia yacente, comisario y contador y partidor de mis bienes y herencia a don Isaac Bandelac, a quien confiero además las facultades generales que la legislación pueda otorgarle, las de reclamar, valores, frutos, rentas, créditos, depósitos, intereses y cuanto me corresponda cancelar hipotecas u otras garantías, cumplir y pagar cualesquiera obligaciones legítimas, administrar y vender durante la proindivisión de todos mis bienes, representarme en toda clase de asuntos, contratos o actos, ya sean públicos o privados, judiciales o extrajudiciales y delegar el cargo, pudiendo en consecuencia conferir poderes y revocarlos y practicar por si o por la persona que tenga a bien designar, las correspondientes operaciones de inventario y avalúo, liquidación, participación y adjudicación de los bienes y caudal relicto en la forma y términos exigidos por las leyes hasta dejarlas completamente ultimadas y protocolizadas en los registros de un notario público. Para el cumplimiento de mi encargo, prorrogo el término legal del albaceazgo por un año más, prohibiendo expresamente la intervención judicial de mi testamentaría. Finalmente, declaro que esta es mi última voluntad, y por tanto serán apócrifos y sin ningún valor ni efecto alguno todos los actos o disposiciones de última voluntad que apareciesen con fecha anterior al del presente documento.
 
 Fuente: Biblioteca Nacional, Caracas. 

sábado, 23 de abril de 2016

CHARLA: Teresa de la Parra, Ifigenia y el asteroide Lilith 1181 (video)




Eduardo Castellanos‎
LAEDBPDALA
La Astrología es demasiado buena 
para dejársela a los astrólogos.

A los 80 años de su deceso.

Fecha de nacimiento: 5 de octubre de 1889, París, Francia
Fecha de la muerte: 23 de abril de 1936, Madrid, España
Padres: Rafael Parra Hernáiz, Isabel Sanojo de Parra

ANA TERESA PARRA SANOJO - TERESA DE LA PARRA



ANA TERESA PARRA SANOJO
TERESA DE LA PARRA

Recordatorio a los 80 años de su deceso. 
23 de abril de 1936 - 23 de abril 2016

Frases y citas de Teresa de la Parra que perdurarán en el tiempo

“Tengo un alma profundamente naturista y adoro con ella la verdad sencilla de las cosas”. Ifigenia.

“Ya la Luna, lo sabía, me ha dicho compasiva: ¡No esperes a los muertos! Pero no he de cerrar mi balcón todavía”. Ifigenia.

¿No han ojeado ustedes nunca, al azar un diccionario? Se lo recomiendo. No hay nada más grato ni más reposante para el espíritu. Teresa de la Parra.
“Podría decirte muy severamente: “Vete y no peques más”, si no fuese porque juzgo imprudente anatemizar el pecado con demasiada violencia. Proscrito del mundo, su absoluta ausencia podría dejar tras él una aridez de desierto, pues, ¿qué valdría ya la vida sin la gracia del perdón y la indulgencia?”. Memorias de Mamá Blanca.

“Rumiante insaciable de las cartas, instantes de banquete, me pregunto asombrada qué fenómeno inesperado es este fenómeno fisiológico de la fidelidad. Viene de la misma fuente, quizás de donde brota el amor maternal porque es irrazonable animal, bastante estúpido y es el resultado de caricias, huellas de beso. Te repito, ¡no lo comprendo!” Carta de Teresa de la Parra a Gonzalo Zaldumbide, diciembre de 1924.

“A ti, dulce ausente, a cuya sombra propicia floreció poco a poco este libro. A aquella luz clarísima de tus ojos que para el caminar de la escritura lo alumbraron siempre de esperanza, y también a la paz blanca y fría de tus dos manos cruzadas que no habrán de hojearlo nunca, lo dedico”. Dedicatoria de Ifigenia.

“Los recuerdos no cambian es Ley de todo lo existente. Si nuestros muertos, los más íntimos, los más adorados, volviesen a nosotros después de muchos años de ausencia y arrasados los árboles viejos hallasen en nuestras almas jardines a la Inglesa y tapias de mampostería, es decir, otros afectos, otros gustos, otros intereses, doloridos nos contemplarían un instante y discretos, enjugándose las lágrimas, volverían a acostarse en sus sepulcros.” Memorias de Mamá Blanca.

“…Su alma desconocía el odio. Siendo casi del mundo de los vegetales, aceptaba sin quejarse, las inquinidades de los hombres y las injusticias de la naturaleza. Hundido en acequia o adherido a las lajas, zahiriendolo o no, seguía como buen vegetal dando impasible sus frutas y flores”. Memorias de Mamá Blanca.
“Mamá perseverante y evangelizadora, seguía prodigando sobre Vicente sus quejumbrosas amonestaciones, mientras el tiempito se prolongaba indefinidamente a través de todas las cosechas de café”. Memorias de Mamá Blanca.

lunes, 22 de febrero de 2016

VII Como el Judío Errante




VII Como el Judío Errante

Recibí su carta y el juicio crítico del Doctor Lisandro Alvarado tan erudito y filósofo como incomprensible. Mi juicio a su juicio fue esta exclamación llena naturalmente del respeto que me merece: Por qué no la escribía en griego de una vez? – No nos hubiéramos comprendido mutuamente, él por hablar demasiadas lenguas muertas;  yo,  por relatarlo todo en esta pobre lengua viva conque pedimos y comemos el pan nuestro de cada día. Así habríamos estados seguros de no debernos nada ninguno de los dos.

Continuo como el Judío Errante; pasé tres meses en París, ahora estoy en la Cote d´Azur , entre Cannes y Niza, con mamá y María.  Vine a bautizar a mi segundo ahijado el baby  de esta última; quien a pesar de estar presente no me ha hecho olvidar el ausente.

Tengo tan abandonada la literatura que no me traje de Paris varios juicios críticos sobre Ifigenia que pensaba remitirle. Va esta crónica literaria sobre Hispanoamérica que es interesante y en la cual me nombran. Si no se ha publicado en Caracas le agradecería la enviara al Universal.  

Mil besos a mi ahijado, muchos saludos a G. y a los niñitos y para usted los más afectuosos recuerdos de su sincera amiga,

Teresa

Juan-les Pins: Marzo 1 de 1926

VI La Alegre Vanidad de los Trapos



VI La Alegre Vanidad de los Trapos

   Desde mi llegada a París estaba por escribirles, pero los días que no pierden nunca su costumbre de correr como locos, me han traído hasta aquí con la manos ociosas; ni literatura, ni cartas, nada! 

Espero que hayan recibido mi libro, son ustedes (que lo tuvieron en sus brazos recién nacido) de los pocos amigos a quienes  lo he enviado.  Hasta ahora no puedo quejarme del éxito obtenido. No dejen de tenerme al corriente de cuanto comentario favorable ó desfavorable despierte en Caracas. En el fondo es el único público que verdaderamente me interesa. Lo demás es vanidad, y si en París me he apagado un tanto a la alegre vanidad delos trapos, cada día, en cambio me desapego más de la vanidad literaria.  La encuentro lúgubre, incomodad y llena de responsabilidades.  “Taches d´entre belle, et tais-toi”  que decía no sé quien, es actualmente mi regla de conducta. Desgraciadamente es difícil ser bella; pero me desquito con la segunda; callándome. Es por eso quizá que nada escribo.  

¿Cómo están los niños? Y los otros niños ?, es decir los negocios y proyectos de Carias?.  No saben que sinceramente les deseo toda alegría y toda prosperidad.

Espero con impaciencia sus cartas. Escríbame aquí, a París, al Vernet, o a la Legación que ya me enviarán la correspondencia donde me encuentre.

Reciban los afectuosos recuerdos de esta amiga muy sincera.


Teresa
París, julio 14, 1925. 

domingo, 21 de febrero de 2016

LA MITOLOGÍA CLÁSICA EN LA NOVELA I FIGENIA




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LA MITOLOGÍA CLÁSICA EN LA NOVELA I FIGENIA
DIARIO DE UNA SEÑORITA QUE ESCRIBIÓ PORQUE SE FASTIDIABA
DE TERESA DE LA PARRA

Mitos en la literatura española e hispanoamericana del siglo XX 
Madrid, Ediciones Clásicas, 2007

Cristina MARTÍN PUENTE

Universidad Complutense de Madrid 

1. INTRODUCCIÓN

Es destacable que precisamente una joven que conozca tan bien la filosofía sea condenada a no pensar y a no interesarse por la filosofía ni la literatura, quedándole reservada más bien la religión.Respecto a la Historia y la Historiografía Antiguas, en la novela aparecen los personajes de Nerón (pág. 117),Cleopatra y Semíramis (pág. 202). También María Eugenia habla de su amiga como su “ninfa Egeria” (“Cristina, miamiga del alma, mi modelo, mi ninfa Egeria, pertenecía a una clase de seres completamente anormales” pág. 327),evocando a la consejera que visitaba Numa Pompilio en un santuario cerca de Roma y le proponía las reformas(aunque no se sabe si era una diosa, una ninfa o su propia esposa). De ella hablan Tito Livio 1,19,5; 21,3 y Dionisiode Halicarnaso 2, 60, 5; 61, quienes creen que estas entrevistas eran una invención de Numa para que el puebloaceptara mejor los cambios pensando que procedían de los consejos de una divinidad

Otro pasaje puesto en bocade Tío Pancho (“Quisiera haber nacido en la época feliz de la Colonia, allá, cuando nuestras bisabuelas y tatarabue-las atravesaban las calles empedradas de Caracas en sillas de mano llevadas por dos esclavos que eran siemprefieles, negrísimos y robustos, porque no habían sido contaminados aún con los vicios y las pretensiones de la raza blanca.” pág. 52) nos trae a la memoria un pasaje de la Germania de Tácito

Por otro lado, la imagen de la quemade las naves, que en la novela sólo se le atribuye explícitamente a Hernán Cortés , también aparece en la biografíade Alejandro Magno y en la  Eneida , cuando las mujeres troyanas queman las naves para no continuar errando por los mares.La escultura griega aparece en dos ocasiones: “‘Los griegos amaban el desnudo porque eran hermosos...’ ¡Esteúltimo pensamiento acerca del desnudo en los griegos no es mío, éste sí lo he leído en un libro y te aseguro, tíaClara, que se quedará grabado en mi memoria como si estuviera grabado en bronce, porque resplandece de verdad yrebosa de lógica!” (pág. 195) y “Estás igual, pero igualita a la muchacha del cromo de las píldoras de Ros, eseanuncio que hay en la puerta de la botica de la esquina de casa, allá en Caracas...! (...) La observación de Peruchome resultó mil veces más interesante que si me hubiese comparado con la Venus de Milo , cosa que tal vez habríasonado a mis oídos como un lugar común incapaz de halagar mi vanidad.” (pág. 279).

“Buscando con la linterna de Diógenes” (pág. 135) y “Pero tío Pancho resolvió tomar a su cargo la causa de la Santa Pobreza y,reuniendo al espíritu de Diógenes el espíritu evangélico, decía: -¡El rico no existe! Casi, casi todos los ricos sin excepción son pobres, pobrísimos, y esa pobreza de los ricos es la más desgarradora porque no tiene remedio”. (pág. 235).

“Pero escondí la exclamación en el estoicismo de mi mansedumbre y de mi silencio”. (pág. 249). Con la filosofía estoica parecen relacionados varios pasajes, como por ejemplo: “en cuanto al tiempo gastado en el trayecto, eso no tenía la menor impor-tancia. Para nuestros bisabuelos lo mismo era llegar temprano que llegar tarde o que no llegar nunca. La manía de llegar esrelativamente moderna y el más terrible azote con que nos mortifica a todos la civilización.” (pág. 52). “El ayuno moral de losricos sería trágico como el hambre de Tántalo si no fuera porque en vez de trágico resulta grotesco. 

Sí; Tántalo tenía la concienciade su ayuno y sentía el dolor sublime del hambre, mientras que estos otros no; porque a éstos les es dado masticar y tragar, perono saborean, puesto que carecen en absoluto de paladar. Ellos ignoran su falta de paladar, no tienen la más remota noticia de sueterno ayuno y son horriblemente grotescos, porque en medio de su hartura es como si no hubieran probado todavía el primer  bocado. (...) los ricos trabajan demasiado. Están siempre cansados, debilitados y extenuados de tanto hacer llaves y cerrojos paraguardar su dinero ... Se creen además merecedores de las más encumbradas distinciones, y como su vanidad los fustiga sincompasión por ese camino de los honores se parecen también mucho a los caballos de carrera, cuando pasan rendidos y jadeantes,queriendo alcanzar a los que van ganadores. (págs. 236- 237). “El sufrimiento no está en la sola ausencia del bien, que es el casode tus ricos, sino que el sufrimiento estriba en la conciencia o conocimiento de esa ausencia del bien, lo cual es nuestro caso. Elque sufre sin comprenderlo no tiene padecimiento ninguno y es como el paciente a quien están operando dormido que nada sabede sus dolores, porque en aquel instante ha perdido la sensibilidad y la conciencia”. (pág. 238).

“San Jerónimo, quien, según parece, escribió horrores de la mujer.” (pág. 29). Por cierto de la Vulgata de San Jerónimo estátomada la frase “de profundis clamavi ad te Domine” (pág. 84).

Agradezco esta información a Mª Dolores Castro Jiménez.

“Concretamente éste: “Yo soy de la opinión de los que entienden que los Germanos nunca se juntaron en casamientos con otrasnaciones, y que así se han conservado puros y sencillos, semejantes sólo sí mismos. De donde procede que un número tan grandede gente tienen casi todos la misma disposición y talle, los ojos azules y fieros, los cabellos rubios, los cuerpos grandes y fuertessolamente para el primer ímpetu. No tienen el mismo sufrimiento en el trabajo y obras de él; no son sufridores de calor y sed,llevan bien el hambre y el frío, acostumbrados a la aspereza e inclemencia de tal suelo y cielo.” (Tácito
Germania IV).

“Pancho acabó al fin por sacarme de mi abstracción con este discurso original y un tanto paradójico:- ¡Reniego de los trasatlánticos que establecen comunicaciones con Europa! Creo que como Hernán Cortés, todos los conquista-dores debieron tomar la precaución de quemar sus naves inmediatamente después de desembarcar a fin de evitar cualquier tentativa de retorno. De este modo viviríamos aquí siempre contentos como viven las ranas de los charcos, que nunca están demal humor porque carecen del concepto “peor” y sobre todo del concepto “mejor”, fuente de casi todas las desgracias humanas”(págs. 51-52).


CONCLUSIONES

Tras haber analizado la novela Ifigenia. Diario de una señorita que escribió porque se fastidiaba de Teresa dela Parra, se puede concluir que la autora tiene dos fuentes básicas de inspiración: la realidad social de su país (o deAmérica Latina en general) y, por otro lado, el argumento y los personajes de Ifigenia en Áulide de Eurípides, a laque quizá llegó, después de conocer alguna versión moderna, como por ejemplo la francesa de Racine, a través detraducciones, pues no sabía griego. Paradójicamente hay muchos elementos similares en la sociedad que retrata  Ifigenia y en la Grecia Clásica, pero, sobre todo, uno: el papel secundario de la mujer de clase alta, siempre al servi-cio de su dueño (padre, esposo, tío, etc.). Ya algunas escritoras occidentales antes de Teresa de la Parra habíantomado como protagonistas de sus obras a personajes femeninos de la mitología clásica para reescribir la historiamítica desde su perspectiva y de paso la historia contemporánea o la propia y muchas otras lo harían después, si biensuelen preferir las figuras de Penélope o Eurídice.Por lo que respecta a los personajes, María Eugenia tiene mucho de Ifigenia, incluso el cambio de actitud ante elsacrificio, aunque en una ocasión ella misma se identifica con Penélope. Tío Pancho recuerda al anciano y al corifeode
Ifigenia en Áulides, pues se opone al sacrificio e intenta avisar a Abuelita y a la propia María Eugenia de lo que vaa suceder, sin ningún éxito. Mercedes Galindo quiere para la protagonista, como Clitemnestra para Ifigenia, una buena boda. Ambas, al igual que Abuelita, son víctimas de malos matrimonios. Abuelita y Tía Clara, como Agame-nón, sienten amor por María Eugenia, pero representan un orden social que se impone. Tío Eduardo, como Mene-lao, sólo vela por sus propios intereses. El joven Gabriel Olmedo recuerda a Aquiles, y, como él, no es capaz deimpedir el sacrificio. César Leal puede considerarse la personificación de Ártemis, a quien se sacrificará la víctima, pero finalmente no le perdona la inmolación, y María Antonia, la esposa de su tío Eduardo, el sacerdote de la diosa.Hay algunos otros elementos de la mitología clásica dispersos por la obra con escaso significado en la estructurageneral. Sí tienen importancia la literatura y la filosofía (en particular las de la Antigüedad) a las que se refierenmúltiples pasajes, entre otras cosas, porque la protagonista disfruta especialmente con ellas, y su futuro esposo se las veta.


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