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domingo, 9 de junio de 2013

Mis criticas: Diario de una caraqueña por el lejano Oriente.



A veces llegan libros que nos atraen en cierta manera y sin saber el por qué. Este pequeño relato de viajes de una caraqueña por el lejano oriente es uno de ellos. Teresa de la Parra fue una intrépida mujer, una mujer de esas que tan bien retrata Cristina Morató en sus libros de mujeres viajeras e intrépidas. Gran curiosa de todas las culturas, y sin miedo en el cuerpo, se dedicó de lleno en vida a recorrer el ancho mundo escribiendo una pequeña pero interesante obra literaria en la que los cuadernos de viaje brillan por su concisión y humor. El “Diario de una caraqueña por el lejano oriente” es una obra que apareció hace casi un siglo en la revista Actualidades, dirigida por Rómulo Gallegos, en Venezuela, su país de origen. Y en este breve pero jugoso librito, una bitácora de ruta de un inconcluso viaje, nos detalla anécdotas de todo tipo. Desde el sempiterno baile de disfraces de los transatlánticos de entonces (pag. 39), a las dificultades por obtener los papeles de la embajada rusa en Estados Unidos en la época, abril de 1919, para viajar poco antes a Caracas. 

Nos descubre el Chicago de entonces, no muy diferente del de ahora, al Kioto de hace 100 años, de aspecto igual al que podemos visitar hoy en día (y lo constato por el viaje que hice hace unos meses). Nos divierte con esos comentarios acerca de lo sucios que son los habitantes de Kobe (Pag. 64) y lo malolientes que son los puertos de Japón (se ve que no era amante de las lonjas…). 

Escribe con igual sorna sobre las posturas de los japoneses a la hora de comer (no dejaba de tener cierto parecido con la que suelen tomar las ranas…pag. 66) y con la costumbre de los peluqueros chinos de cortar el pelo en plazas, en medio de multitudes (pag. 79), para acabar el relato en territorios rusos, donde la huella del viaje se difumina ante la incertidumbre de la ruta a tomar para efectuar la vuelta.

Diario de una caraqueña por el lejano oriente es el semblante de una de las últimas viajeras románticas del mundo, con unos preparativos exhaustivos, y que, sin embargo, a veces las cosas no salen como se planean. pero, sobre todo es esa pequeña agenda de ruta que a todos nos gustaría trazar, con tiernos y alegres comentarios, y que sirve como recuerdo y complemento de un viaje que, bien que sabemos, nunca más volveremos a hacer. 

A destacar de igual manera ese jugoso prólogo de Marco Porras, citando a escritores españoles, contemporáneos o no de la autora, y que hablan con aprecio y amor sobre su figura.

Javier 

Fuente: http://www.lalibreriadejavier.com/?p=12601 

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